Nosotros
Un agente de aduana, no una cadena de intermediarios
Detrás de cada despacho hay una persona con licencia, nombre y responsabilidad. En esta agencia esa persona atiende el teléfono.
Quién firma
Boris Jiménez Quiroz, Agente de Aduana licenciado por el Servicio Nacional de Aduana del Ecuador.
| Licencia | Resolución SENAE-SGO-2024-0353-RE |
| Código de operador | 01777779 |
| RUC | 0920546165001 |
| Licenciado desde | 2014 |
| En comercio exterior desde | 2003 |
| Base | Guayaquil, Ecuador |
Cómo llegamos aquí
Veintitrés años en comercio exterior. Los primeros once, prestando el servicio de forma tercerizada, sin licencia propia: haciendo el trabajo desde adentro, aprendiendo dónde se traban las operaciones y por qué.
La licencia llegó en 2014. Para entonces ya sabíamos qué era lo que había que arreglar.
Esa secuencia explica cómo trabajamos. No llegamos a la aduana desde un escritorio: llegamos desde la operación, que es donde se ven los problemas antes de que lleguen al expediente.
Lo que ganas con una agencia de este tamaño
Somos una agencia chica comparada con los grupos logísticos del país. Lo decimos sin rodeos, porque de ahí salen tres ventajas concretas.
Hablas con quien firma
No hay capas. El agente de aduana que responde por tu declaración es con quien conversas cuando hay una duda o un problema. Nadie te va a decir «déjeme consultar con el área».
Decidimos rápido
Cuando algo hay que cambiar —un procedimiento, una herramienta, la forma de revisar un expediente— lo cambiamos esa semana. Una estructura grande necesita comités, presupuestos y trimestres para lo mismo.
Tu operación importa
Para un operador que despacha por decenas de miles, tu empresa es una línea en un reporte. Aquí no. Sabemos qué traes, de qué proveedor, con qué frecuencia y qué te pasó la última vez.
El equipo
Un gran equipo de trabajo
Detrás de cada despacho hay gente que conoce tu operación. Las responsabilidades están definidas por escrito, y cada área sabe qué le toca:
- Ejecutivas de comercio exterior que llevan las cuentas asignadas de punta a punta
- Digitación y liquidación, con revisión documental previa a cada transmisión
- Administración, que valida los procedimientos y controla el archivo
- Facturación y cobranzas
Cada etapa del trámite —captación, trámite en curso, cierre y archivado, revisión documental— tiene un procedimiento escrito, con responsable, plazo y criterio de verificación. No dependemos de que alguien recuerde cómo se hace.
Los sectores que conocemos
La experiencia en aduana no es genérica. Cada sector tiene sus subpartidas difíciles, sus permisos propios y sus trampas.
Si tu mercancía está en alguno de estos rubros, es muy probable que ya hayamos clasificado algo parecido y sepamos qué entidad va a pedir qué.
Lo que nos importa
Sin lista de valores abstractos. Estas son las tres reglas que sí gobiernan el trabajo diario.
Un dato que no se pudo verificar se marca, no se completa
Ni el equipo ni nuestros sistemas llenan un campo con lo que parece razonable. Si no se pudo determinar, queda señalado para que una persona lo resuelva. Un campo vacío se corrige; un dato inventado se propaga hasta la declaración.
Lo que se revisa, se revisa antes
Antes de transmitir, no después de la observación del SENAE.
Lo que se archiva, se encuentra
La ley obliga a conservar la documentación cinco años. Nuestro archivo se revisa periódicamente para confirmar que cada expediente está completo y localizable — no el día que alguien lo necesita, sino de forma programada.
Hacia dónde vamos
Nuestra visión es ser una agencia de aduana milenial: la misma responsabilidad de siempre, con las herramientas de hoy.
Eso no es una frase. Es lo que explica que hayamos construido un sistema propio de revisión documental, que tengamos los procedimientos escritos y el archivo verificado, y que sigamos cambiando la forma de trabajar cada vez que encontramos algo mejor.